Cada vez que sucede nos parece mentira
Pero es tristemente cierto. Nuestra capacidad de asombro se ve superada cada año. Una y otra vez desde hace una cantidad de años, se generan condenas absurdas –completamente absurdas- en contra de Israel. Votadas por inmensas mayorías, acostumbradas a un ritual típicamente antisemita: singularizar al Estado judío y condenarlo –castigarlo- en base a mentiras –el racismo en general ha estado históricamente basado en mentiras-.
Por supuesto, Uruguay, una vez más, se ha subido al carro de esa mayoría. Esta vez fue en el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas. Sólo Estados Unidos y Canadá votaron en contra. Con agudeza de análisis uno puede recibir positivamente el cambio de Brasil que por años venía votando en contra de Israel y esta vez se abstuvo, pero con abstenciones no se cambia el rumbo de la historia.
Ha medida que pasa el tiempo y esta práctica sigue su curso en forma impoluta, se hacen patentes dos cosas: por un lado, la fortaleza del antisemitismo de muchos junto con la indiferencia de otros muchos; y, por otro lado, la fragilidad de las relaciones de Israel con otros Estados. Fragilidad a pesar del potencial económico y tecnológico de Israel. Fragilidad no obstante los aportes, en áreas sensibles para la vida, que ha hecho Israel a tantos países del mundo. Fragilidad de las relaciones a pesar de los esfuerzos denodados de Israel por integrarse al mundo. Fragilidad que es independiente de si sus gobiernos son de izquierda, de derecha o de centro. En realidad no importa lo que Israel haga.
El mundo está sufriendo una decadencia severa. Una decadencia moral, de valores. Se mire para donde se mire, el futuro no es prometedor en este sentido. Los esfuerzos realizados por Israel y por todas las comunidades judías del mundo no han servido para vencer el flagelo del antisemitismo. Lo único que sigue quedando como respaldo de que no se vuelva a repetir lo peor, es la fortaleza militar de autodefensa del Estado judío.
ONU: Decadencia severa
31/Jul/2019
Por Cr. Marcos Israel, para CCIU